1983

Creo que estoy borracho pero no sabría decirlo.

Los botellines de cerveza se confunden en un mar de cristal de colores sin concretar. En un mar tan confuso como mis pensamientos, como mis sentimientos turbios.

No sé si es frío o calor lo que siento. Si lo que roza mi piel son unos labios, las yemas de unos dedos de mujer o simplemente es la colilla del cigarrillo que todavía crea espirales en el aire que desaparecen de manera espectral.

Creo que sonrío pero no sabría decirlo.

Parece que una risa suena distorsionada de fondo. Quizás es la mía, o la de la tele de la esquina del bar. Quizás del camarero, de mi compañera existente o inexistente de taburete. Quizás suena en mi imaginación, quién sabe.

—1983 —Creo que susurro, pero no sabría decirlo.

1983 veces respiro. 1983 veces suena esa risa distorsionada de fondo.

1983 veces creo saber quién soy, pero no sabría decirlo.